Edesur denunció que el apagón del 5 de marzo fue producto de un sabotaje en Berazategui y Quilmes

La empresa Edesur radicó este viernes una denuncia en el Juzgado Federal de Quilmes por lo que considera fue un sabotaje concretado en Berazategui y Quilmes, lo que provocó la falla eléctrica del pasado miércoles 5 de marzo.
La
denuncia por "daños y entorpecimiento del servicio público de electricidad" fue presentada por los apoderados de la compañía en el Juzgado que preside Luis Armella.Aquél “apagón” fue producido por “distintos eventos disruptores que tuvieron lugar esa mañana, a nuestro entender de manera coordinada”, lo que provocó una “afectación del suministro de electricidad a más de 1.200.000 usuarios de Capital Federal y de diversos partidos de la provincia de Buenos Aires, entre ellos los partidos de Avellaneda, Lanús, Quilmes y Berazategui”.
Agrega la presentación judicial que
se trató de “un accionar coordinado e intencional” en las líneas de alta tensión 30 y 31 (Hudson-Bosques) que corren paralelas entre sí, y las líneas de alta tensión 50 y 51 (Costanera-Hudson),
con pocos minutos de diferencia entre sí en esa mañana.
Tras aclarar que el promedio de fallos en este tipo de líneas es uno por año,
“resulta absolutamente extraordinario e inexplicable desde las reglas de la experiencia” que se produzcan cuatro fallos consecutivos y en tan poco tiempo.MIRÁ TAMBIÉN:La UNQ lanzó un diploma en desarrollo de videojuegos: Formación gratuita y con herramientas libresTras explicar cómo operaron para subsanar las fallas, la empresa informó que
realizaron una inspección de las líneas con drones, otra con ultrasonido, y finalmente, escalaron en una de las torres de las líneas 30-31. Fue entonces que descubrieron pruebas elocuentes de lo que sería el sabotaje:
Encontraron “una tanza y una boya de pesca colgando”, así como “un alambre en la ménsula y evidencias de descarga sobre la misma”. Tras enumerar detalladamente las evidencias de que se enganchó un alambre o similar en las líneas, Edesur expresó en su denuncia que “es posible corroborar que efectivamente existió un contorneo entre el conductor y la ménsula originado por un elemento extraño”.

“Respecto a las cadenas de aisladores, las mismas se evidenciaban con rastros de deflagraciones, pero eléctricamente en buen estado. No obstante esto, realizando una inspección minuciosa de los aisladores, se encontraron diversas marcas sobre las mismas que evidencian
marcas compatibles con golpes”. De esta forma, “se presume que fueron varios los intentos realizados antes de finalmente sacar la línea fuera de servicio”, infirió la empresa.
Así las cosas, observó que
“la simultaneidad con la que sucedieron las interrupciones no pudo ser casual sino que, por el contrario, no quedan dudas de que fueron coordinadas en el marco de un plan único. Sobre todo teniendo en cuenta que cada una de estas líneas de alta tensión tiene un promedio de fallas menor a 2 cada 5 años”, finalizó.